La
enfermedad ha sido siempre considerada como una de las mayores
dificultades que angustian la conciencia de los hombres.
Los Evangelios muestran claramente el cuidado corporal y
espiritual con que el Señor atendió a los enfermos y el esmero que
puso que encargar a sus discípulos que procedieran de igual manera.
La persona, al enfermar – e incluso al verse debilitada
por la ancianidad y por el paso de los años- necesita de una
especial gracia de Dios para que no desfallezca su ánimo y no se
debilite su fe.
La PARROQUIA dentro de sus muchas preocupaciones y tareas
(catequesis de los niños, jóvenes y adultos, momentos de oración,
celebración de los sacramentos, atención a las personas y familias
con dificultades económicas, etc.) es una comunidad de amor, y la
enfermedad y la ancianidad de uno de sus miembros le ofrece la
ocasión de actuar siguiendo el ejemplo y el mandato del Señor.
Todos los cristianos debemos preocuparnos de los enfermos
y ancianos, visitándolos, confortándolos,.... Pero en la parroquia
el grupo de Pastoral de la Salud intenta vivir su fe y sus
inquietudes ayudando en este difícil mundo del dolor y del
sufrimiento de los enfermos y ancianos: Es el GRUPO DE PASTORAL DE
LA SALUD: Visitan a los ancianos y enfermos, les llevan la Sagrada
Comunión a quienes lo desean,... y está abierto para que pueda
participar en él e incorporarse cualquier persona que lo desee.
Os pedimos
dos cosas:
Si conocéis a algún enfermo o anciano que no salga de casa y que
desean ser visitados, avisadnos a la parroquia.
Si alguno de vosotros desea incorporarse a este grupo de Pastoral
de la Salud, informaos en la Parroquia
Confiamos en vuestro interés y colaboración